Estos son los mejores años de la historia para esperar un bebé. En la
última década se ha producido un extraordinario adelanto en el tema de los embarazos,
tanto para las madres como para los padres. Las mujeres inician el embarazo en un mejor
estado de salud, reciben una atención prenatal mejor y más completa.
Desde hace tiempo resulta evidente la necesidad de una investigación que vaya
determinando una mayor profundidad y sutileza en lo que respeta a la capacidad creadora
que hay dentro de la mujer.
Durante la gestación, en el interior del vientre de la mujer
embarazada la naturaleza activa y pone en movimiento todo un circuito energético de
creación, que podríamos llamarle universo.
La fisiología o estructura femenina está compuesta de sustancias,
partículas y moléculas creadoras de luz, estas sustancias forman parte de la fuerza
vital entre el equilibrio del ying y el yang. Sustancias básicas que desde su propia
naturaleza se ponen en disposición para ser germinadas y crecer en el momento de la
gestación que nutrirá y colaborará en la composición del nuevo ser.
El milagro de la creación es un poder indiferenciado que generará un
inmensa energía interior sin la cual nada puede ser creado.
La naturaleza biológica de la mujer contiene una mayor cantidad de
agua. El agua que genera durante la gestación aumenta en cantidad puesto que es uno de
los elementos constructivos más importantes, su composición de hidrógeno y oxígeno
colaboran en la realización de la materia, como puede ser el cuerpo humano.
No olvidemos que el niño está sumergido y en contacto continuo con el
agua (que es líquido amniótico) del cual también se alimenta. En verdad es maravilloso
tomar conciencia de la tremenda capacidad de energía que hay en nosotros.
Durante este periodo, la madre va paulatinamente potenciando su propia
energía consigo misma, pues en su vientre se va creando nuevo ser, que en su
individualidad conlleva su propia fuerza. A la misma vez a través del cordón umbilical
se van uniendo las dos potencias, la de la madre y la del hijo por nacer. Supuestamente la
madre podría aprender a utilizar todo ese fluido de energía continua para crear un
vinculo muy profundo con su hijo, este vinculo puede ser tan profundo que a través de su
amor puede ayudarle a construir un equilibrio completo en todo los sentidos, tanto físico
como espiritual. Este amor es a menudo instintivo natural de las madres pudiendo llegar a
ser una fuente de elevación espiritual para el niño, y además la madre puede utilizar
toda esa energía para mejorar aspectos de desarrollo consigo misma y reflejarlos en su
propia vida convirtiendo en realidad sus propios sueños.
Si se desarrolla una buena comunicación entre el niño y la madre el
parto será más simple, sencillo y menos doloroso. La dilatación será mas fluida y
rápida puesto que a lo largo de los nueve meses la madre habrá liberado una gran carga
de limitaciones consigo misma. A la vez habrá creado un cordón de complicidad entre ella
y su hijo que generará una potencia energética de unidad entre los dos, fundamentalmente
para que el nacimiento se resuelva mas rápidamente.
En las generaciones del pasado, la implicación del padre en el proceso reproductivo
terminaba cuando su espermatozoide había fecundado el óvulo de su mujer. Los padres
contemplaban el embarazo y no percibían el parto.
Es indudable que en la últimas décadas se ha luchado mucho a favor del padre. Hoy día,
no son meros observadores del parto, si no que el padre poco a poco ha ido introduciendo
su participación en el proceso de la maternidad, algo natural ya que él es partícipe de
esta gran creación que es su hijo.
No obstante, los cambios de la educación social no pueden cambiar el hecho de que el
embarazo se produce dentro del cuerpo de la mujer. El hecho de que algunos padres se
encuentran aun perdidos en un asunto principalmente femenino, o el hecho de que los padres
acaben por sentirse olvidados o excluidos. En alguno casos, la mujer es involuntariamente
responsable de ello, en otros casos el responsable es el hombre.
De cualquier manera cuando el padre participa en los ejercicios de preparación que se van
desarrollando durante los meses de gestación, el acercamiento o proximidad a su pareja le
irá aportando pequeñas sugerencias a si mismo, que le ayudaran a experimentar y
descubrir un mundo delicado y sensible como es el desarrollo femenino durante la
gestación. En el proceso favorecerá también su propio desarrollo como persona. Puede
ayudarle a comprender parte de si mismo que quizás la mente no puede desvelar, pero si
puede el corazón. El amor no es una reacción procedente del ambiente que nos rodea, si
no una cualidad o un estado al que podemos abrirnos paso a paso en todo momento.
Abrirse a la ternura, ser comprensivo y complaciente con la mujer, protegerla y arroparla
hará que de nuevo compruebe que en el existe una amplia y profunda capacidad de amar.
Quizás la educación y la sociedad no le han ayudado demasiado pero si a esta
experiencia, él permite abrirse a si mismo todo el transcurso de crecimiento durante el
embarazo le será de gran ayuda, puesto que podrá volver a recuperar una gran parte de
energía sensitiva, que forma parte de energía femenina que posee en su interior. No
olvidemos que sacar sentimiento a flote tiene unos valores añadidos. Durante el parto, su
colaboración es insustituible, pues entre otras cosas, le va aportando un sustento de
seguridad a la mujer. Al principio se siente tímido, o tiene miedo de sus propios
sentimientos, pero si va más allá de sus limitaciones puede experimentar sensaciones muy
bellas y hermosas, quizás volver a recordar lo que significa amar y ser sensibles. A lo
largo del proceso del parto se sienten envueltos en un manto de sensaciones diferentes en
donde todos estamos unidos ante un acontecimiento que no se olvida nunca, un
acontecimiento tan hermoso que si pudiéramos ver o sentir más allá de lo físico
veríamos la luz, colores y destellos de energía por todas partes, puesto que en el
nacimiento tenemos colaboración energética de otros planos o dimensiones, por eso son
momentos muy especiales aunque no se comprendan siempre.
Las madres saben intuitivamente lo que los científicos solo en fechas muy recientes han
descubierto: El niño antes de nacer es un ser profundamente sensible que establece una
relación intensa con sus padres y con el mundo exterior mientras todavía está en el
útero.
Todos deberíamos trabajar para que el mundo sea digno de los niños.
Técnicas que permiten a ambos padres cultivar un sentimiento de calma y equilibrio, que
afecta positivamente al hijo que está por nacer preparándolo para una vida plena de
confianza y seguridad.
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